
^Fusión^
Cavidad y seno. Soy una W contenida en el espacio-tiempo. Siento cada célula, cada protoplasma dotado de vida propia. El cuerpo del patriarca, ¿carne de mi carne? Soy un cuerpo celular disidente. ¿Habrá un sitio para mi y mis prolongaciones nerviosas? ¿Qué posibilidades de supervivencia tengo fuera del gueto? Soy el ave que siempre huye de las jaulas. Soy una célula altamente excitable.
Eres tentadora. Soy resbaladiza pero tus dedos ágiles me sacan con facilidad de la concha donde habito. Deliciosos cuerpos resbalosos. En una tasca, en Puerto Montt, aquella noche durante nuestra primera cena nos dejamos deleitar con las dimensiones y la textura de las navajas, de las ostras, con la carne blanca y rosada del marisco. La habitación del hotel tenía una gran cristalera con vistas al Pacífico. Pero las mejores vistas eran las interiores: desnuda como una isla en medio del océano me extasiabas con las vistas panorámicas de tu boca.
Cautivadas por la belleza del paisaje contemplábamos inocentes el mundo. Las horas se deslizaban ligeras por nuestras manos como aquella botella de vino chileno y las empanadas de manzana con mucha canela, esas que tanto juego nos dieron, las que compramos de camino a Hornopirén, un lugar con una vegetación exuberante del cual me ha quedado el sonido cadencioso de la lluvia persistente, el sabor intenso a salmón, las mullidas caricias que compartimos en un colchón de 90, y aquel largo baño que nos dimos hasta que la dueña del hotel nos cortó el agua. De Puerto Montt a Hornopirén, al cruzar el Golfo de Ancud, sucedió algo inesperado: en tu ojo derecho se fundió una bombilla. Perdiste parte de la visión. Sucedió gradualmente, las horas estaban contadas, pronto deberías regresar, tenías que regresar siendo la misma pero ya no eras la misma. El Hemisferio Sur dio un giro a nuestras vidas, en realidad eso era lo que buscábamos, cambiar de posición en el espacio y describir así una nueva trayectoria. Cada una iba por su lado, por su cuenta y riesgo, pero al doblar la esquina nos tropezamos.
¿Cuáles son las necesidades mínimas para que se produzca la fusión? La fusión nuclear es el proceso que hace que brillen las estrellas. Hacer brillar las estrellas requiere mucha energía. Brillamos como oriónidas en los brazos de la otra. Nos revolucionamos al fundirnos. La pasión es fugaz, hay que saber mantenerse en el punto radiante. No nos lo ponen fácil: “La fusión de dos mujeres es una arquitectura que la civilización ha complicado”.
Los nubarrones ocultan las estrellas. No es la primera vez que me quedo sola desde que en abril alquilamos este piso. Cada vez que regresas a casa con tu familia me flaquea la voluntad. Me pregunto si serás capaz de acortar la distancia que separa los dos mundos que te dividen. Abro la ventana y dejo que la lluvia salpique mi cara y la tierra de tus cactus. Tormenta de verano. La noche es una boca sensual y fresca. Tu compañía me provoca un placer intenso. La noche es una boca que se lo traga todo. Nervios en el estómago, contracciones en el útero, latidos desaforados. ¿Y si no tienes la suficiente fuerza para enfrentarte al juicio de la gente? Me confiesas que te cuesta mucho afrontar que estás enamorada de una mujer. Nuestra caracola se hace polvo. ¡Es tan delicada! Me confiesas que no quieres que te hagan daño. Sólo me queda la sensación de no poder hallarte en este polvo de arena. Que debes protegerte. La vida es una caracola delicada como nuestro deseo y el mundo, el mundo es un arma cortante. Acércate y acaríciame con las yemas de tus dedos suaves como plumas. Mi cuello espera tu mordisco, mi boca se impacienta con las idas y venidas de tus besos, besos que fluyen como cascadas y caen en los brazos del agua, expuestos a la corriente. Vas y vienes. Yo te espero. La espera es dulce como el maíz y amarga como una escarola.
Imágenes y palabras impresas en paredes blancas, ideas grabadas en el techo de la conciencia. Enciendo el ordenador. ¿Cuál es la clave? ¿En qué lengua está escrita? Me pregunto por el significado de las palabras amante, amiga, cómplice. La fusión es vínculo. Una membrana me separa y me comunica con el exterior. Soy un sistema bioquímico complejo. “Te complicas demasiado”. Interactuamos pero se corta la conexión. Te fundes conmigo y huyes de mí. ¿Qué puedo hacer? Necesito urgentemente un mensajero fisicoquímico para que traduzca las señales que me envías. “Tú eres lesbiana de toda la vida pero yo no, dame tiempo”. ¿Evolucionamos juntas o nos compramos un armario más grande donde quepamos las dos?
Quiero salir de aquí y zambullirme en la gran célula originaria.
Inicio. Apagar equipo. No responde. Me cuelgo. Estoy colgada de ti. Este programa no responde. No respondo al programa. Si pudiera mandar el sistema directamente a la papelera de reciclaje. Lo admito, soy un cuerpo celular disidente.
Una W y otra W. Una célula crece y se divide. Dos W a la deriva. ¿1+1=2? ¿Cuáles son las necesidades mínimas para que se produzca la fusión? Dos núcleos atómicos se unen para formar uno de mayor peso atómico. El nuevo núcleo tiene una masa inferior a la suma de las masas de los dos núcleos que se han fusionado para formarlo. Esta diferencia de masa es liberada en forma de energía. La energía que se libera varía en función de los núcleos que se unen y del producto de la reacción. El deseo de fusión requiere mucha energía. Tanta como para hacer brillar las estrellas.
Sin embargo, estamos sumergidas en nuestra propia unidad estructural y funcional. ¿La fusión es una jaula con vistas al mar? ¿Mejor aisladas, solas, sueltas, individuales y separadas? El olor a salitre, tu exquisito sexo nacarado, tu cuerpo inteligente. ¿Cuáles son las condiciones mínimas para que nos mantengamos fusionadas? ¿Qué razones tengo para seguir amándote? Podría enumerarlas: Un pedazo de tela con tu olor. Un olor puede transmitir los pensamientos de un día concreto: ¿estarías pensando en mí? Me excitas me excitas me excitas. Tú eres mi fantasía erótica. La tarde me regala colores intensos, un cielo a ratos azul a ratos gris oscuro, verdes intensos y granates. Ojos azules, boca generosa. Tienes un antojo en la rodilla izquierda. Tus pechos recogidos se revuelven en el sujetador. Te lo suelto y se balancean. Tus manos grandes empujan mi columpio y vuelo vuelo vuelo. Explórame. Quiero gozar contigo.
Afinemos los sentidos.
Tus pendientes de cristal verde como caramelos. Tus orejas son dulces como pastelitos de bocado. Tu camisa de seda con hojas estampadas. Tu falda. Tus medias. Mujer de mar. Soy un pez que nada en tu útero. Eres arena fina calentada por el sol de julio. La punta de tu lengua en la punta de mi lengua. La cima de tu deseo es la cima de mi deseo. Roca firme. En tus brazos soy un temblor de tierra.
Quisiera decirte: No hay nada más revolucionario que la pasión que desbordamos cuando nos deseamos, cuando nos amamos. Vayamos juntas, si nos quedamos aquí paradas perderemos el rastro. Se avecina una tormenta y la lluvia borrará las huellas en el camino de arena. Si seguimos avanzando llegaremos a tiempo: momentos de ser, pensar y sentir por nosotras mismas. No quiero establecerme en un mundo de repeticiones, las máscaras ocultan la fuente, la delicada plaza, los naranjos en flor. Saborea el fruto que te ofrezco, tan amargo y tan dulce, tan imperfecto como las formas cambiantes de una arquitectura salvaje.
El mundo es una caja metálica fuertemente sellada. Esto es lo primero que pensé una mañana cuando al llegar a la oficina supe que la policía había precintado las puertas del periódico donde por aquel entonces trabajaba. Algunos compañeros fueron detenidos y torturados en comisaría. A raíz de estos sucesos tuve serios percances con mi policía interior, no me sentía segura ni en mi propia cama porque las paranoias y las pesadillas me alteraban el sueño: persecuciones, encerronas,… no conseguía visualizar lugares abiertos, al aire libre. Por el contrario, las habitaciones claustrofóbicas, las celdas y los agujeros sin salida se me presentaban como los únicos escenarios posibles. Necesitaba tomar distancia. Huir.
Decidí volar a Chile y buscar allí la llave que abre la caja. Septiembre recién estrenaba sus días cuando puse los pies en Santiago. Mi deseo era encontrar cómplices al otro lado del charco que pudieran entender qué me sucedía, con quienes poder compartir mis vivencias más recientes. Pero encontrar cómplices, amigas y amantes en el riesgo y en la rebelión, es como encontrar una aguja en un pajar. O como encontrar un diamante en bruto en una tienda de bisutería. Esta piedra preciosa no puede labrarse sino con su propio polvo, es tan dura que raya los demás cuerpos. Pero nos creemos débiles. No nos tenemos el aprecio que merecemos. Es necesario priorizar nuestros deseos y desordenar lo ordenado desordenar lo ordenado desordenar lo ordenado. Me lo repetía como una cantinela, hasta que la tenacidad dio resultado. Por fin lograba soñar con el mar. Una noche mientras dormía tuve una pesadilla que al momento se tornó esperanza: Estaba atrapada en un moderno centro comercial y escapaba de una especie de policía-robot que intentaba alcanzarme con unos brazos largos y mecánicos. Por suerte, un amigo me tendió sus manos y me ofreció dos hermosas estrellas marinas. Recuperé la placidez nocturna y las ganas de soñar despierta.
El ajetreo y la gente me obligaron a pensar en la táctica y la estrategia a seguir. Me entrené con los veteranos conductores de autobuses de Santiago: o espabilas o acabas pegada a la goma de las ruedas. Le tomé el pulso al atrevimiento, segura de poder agarrarle a la salvaje utopía por la cola. El primer paso lo di en un Caber-Café de la Alameda. En un buscador escribí: Lesbianas and Chile. En la pantalla del ordenador aparecieron relucientes las letras de un local llamado `El Salón de las Preciosas´. Perfecto. Tenía la mochila cargada de intenciones subversivas y las estrellas de mar guardadas en el bolsillo. Ya no había quien me parara.
Antes de volar sobre los Andes mi relación de pareja había tocado fondo. Me enamoré de i. antes de cumplir los veinte. Sentí un placer profundo que nace en las paredes del útero y corre como una yegua al ritmo acelerado de la sangre que se derrama generosa por todo el cuerpo como lava de volcán. Casi nueve años de convivencia. Toda una vida. Nada es para siempre. La ruptura desgarra pero también libera. La inteligencia de la serpiente nos enseña a mudar de piel, y fortalecer así nuestra individualidad.
La geografía del deseo es variable, extensa, imposible de abarcar con el movimiento de un dedo dirigido a un solo punto. Con la mano tracé una línea, consciente de que nada es exactamente como imaginamos sino más increíble aún, porque lo material supera con creces a lo virtual. Al doblar la esquina me encontré contigo. Una aguja en un pajar. Un diamante en bruto. Tú estabas dispuesta a sorprenderme, a derribar muros de hormigón armado, con toda la fuerza que generan la corriente continua, la corriente alterna, la corriente eléctrica y la conexión de neuronas nada se nos podía resistir.
La masa de materia fluida se mueve en una dirección determinada, en nuestro caso, contracorriente, por ser dos mujeres dispuestas a amarse. La corriente continua fluye siempre en la misma dirección pero la intensidad con la que fluye es generalmente variable. Depende del ánimo, y también de los obstáculos y las trampas que nos tienden en el camino. La corriente alterna es de intensidad variable, y cambia de sentido al pasar la intensidad por cero. Subidas y bajadas. Lo normal. La corriente eléctrica te pone los pelos de punta y la piel de gallina, es un columpio de energía que activa y regenera las células, los tejidos y todos los órganos. Si añadimos este polvorín de materia y energía a la mezcla explosiva que resulta de conectar las neuronas, el estallido es alucinante. La explosión es la liberación de una gran cantidad de energía encerrada en un volumen relativamente pequeño, que produce un incremento violento y rápido de la presión, con desprendimiento de calor, luz y gases. Todo esto se acompaña de estruendo y rotura violenta del recipiente en el que está contenida la energía. El origen de ésta puede ser térmico, químico o nuclear. ¡Una bomba! ¡La revolución de un mundo que por fin estalla para mostrar la vida en toda su forma, en todo su color, en todo su esplendor como el capullo de la flor cuando se abre! Terca, rebelde, orgullosa me paseaba por la Plaza de la Moneda. Cara o cruz. No nos dan opción. Ningún héroe de los que por aquí ha desfilado va a arriesgar nada por nosotras. No hay salvadores. Ni falta que hace. No quiero que nadie me salve. Objetivo: Armarse de valor y salir del bunker blindado. La llave maestra es una misma.
Deambulaba por las calles de Santiago de Chile, concentrada en la tarea de diseñar una táctica y una estrategia acertadas. Hasta que un día vislumbré unas caderas sensuales que agitaban un cuerpo maduro y espigado. El contorno de tu vientre es lo primero que me atrajo de ti. Un lecho de plumas. Imaginé un arrecife en tu útero, a flor de agua. Sentimientos a flor de piel. Se valiente, me dije, la llave es el deseo que te inspira esta mujer, respira hondo, te esperan sus brazos abiertos, sus generosos labios, su espléndida sonrisa. Respira hondo y lánzate.
Al borde de un precipicio, en el regazo de la Araucanía, nos dejamos acunar por los brazos de la niebla. Le tomaste el pulso al atrevimiento. Te adelantaste. Me dijiste que me acercara. Y diste el gran salto: -Me pareces muy atractiva –Escuché con emoción tus palabras que sonaban como las notas de una canción originaria y primitiva.
La niebla se evaporó. La tierra volcánica del Hemisferio Sur encendió nuestra pasión. En el bosque de araucarias, la niebla te hizo ver, te invitó a escuchar otra sinfonía. Posé mi cuerpo sobre la roca para sentir los latidos del útero. ¡Qué precipicio de sensaciones!
Aterrizaje forzoso. Volviste a casa medio ciega. Los médicos no consiguieron dar con la causa que te provocó la pérdida temporal de visión. La ceguera te duró algo más de un mes, hasta que decidiste correr la cortina para ver filtrarse de nuevo la luz. La amplia gama de colores se fue mezclando con el revoltijo de sensaciones que te había dejado el viaje a Chile.
Las sensaciones se van transformando en riachuelos de sentimientos claros que desembocan en el océano abierto del pensamiento:
-¿Qué estás pensando?
Esta es una pregunta que nos hacemos a menudo la una a la otra queriendo abarcar, con la mirada fija en un solo punto, toda la amplitud del territorio que acabamos de descubrir juntas. Un territorio apenas explorado donde nuestros cuerpos indomables rompen las corazas impuestas y se transmutan. Es como preguntar: ¿Y ahora qué? ¿Seguimos bordeando el río o nos detenemos aquí? Entonces me vienen a la cabeza las palabras de Adrianne Rich: “La fusión de dos mujeres es una arquitectura que la civilización ha complicado”. Entonces busco una manera de responderte, y te respondo:
-Pienso en ti y en mí, en el curioso binomio que formamos, y me pregunto qué es lo que nos une…
Pero esta es una respuesta torpe, en realidad quisiera decirte que este deseo hay que cuidarlo y mimarlo como a una criatura recién nacida. A falta de palabras te miro y espero que descubras estos pensamientos desnudos y acurrucados en mis ojos, pensamientos que se despiertan de la modorra y se expresan con la mirada. Una mirada que se muestra firme para alertarte de los peligros, de la tormenta que se avecina, de las arenas movedizas del inconsciente, de la ignorancia, de la crueldad y la violencia a las que estamos expuestas. Esta civilización está estructurada sobre los huesos de un esqueleto diabólico, somos presas del gran sadismo y de un sutil sadismo.
Somos mujeres y nos deseamos mutuamente, por lo que estamos condenadas a no existir. Nos temen porque nos amamos, y harán rodar nuestras cabezas, exquisito manjar servido en la mesa de los perversos vicios. Nos chuparán los ojos, pero las gargantas jadeantes no saciarán su sed. La sequía dura ya milenios. A pesar de todo quisiera animarte a seguir avanzando. El agua, la fuente eres tú, soy yo, es la vida, la corriente, los ríos. Sigamos avanzando juntas porque la complicidad nos fortalece y nos lanza veloces como cohetes al espacio vital donde crecen libres todas nuestras criaturas.
Es cierto que la fusión de dos mujeres es una arquitectura que la civilización ha complicado. Nos distanciamos. Somos duras y quebradizas como el ámbar. En los momentos de angustia intento huir desesperadamente, y me retuerzo igual que una mosca se retuerce al sentir sus alas presas en la pegajosa resina. El deseo se va desvaneciendo y me cuesta expresar todo lo que siento, las sensaciones se lanzan en plancha sobre mi cuerpo inmóvil. Quiero hablar de la distancia que separa lo que tú imaginas de lo que yo imagino. La distancia que nos separa es una cuerda tensa. Tiramos de los extremos y vamos agotando la capacidad de amarnos, la caracola se hace polvo en las manos. Se desata el temporal, y ya sólo queda decidir si eres tú o soy yo quien suelta el timón. La barca se bambolea, mis piernas tiemblan, me golpeo y caigo. Me debilito, estamos a punto de naufragar. Nuestra caracola se hace polvo. ¡Es tan delicada! Sólo me queda la sensación de no poder hallarte en este polvo de arena.
Silencio.
La imagen de tus pezones estimula mis sentidos tan dulcemente como el canto del silencio. Tu pezón silencioso posado en mis labios. Con un guiño, con un ligero gesto me sacas del abismo, del laberinto en el que ando perdida dando vueltas alrededor de mi propio eje sin encontrar el equilibrio.
Me despedí de Chile a finales de enero. La experiencia alteró los elementos de mi personalidad. Cuando regresé de aquel viaje, como tú yo tampoco era la misma. Es una gran ventaja no concebir la identidad como algo fijo, inmutable. La libertad es movimiento, desplazarse por puro placer: subir a la cumbre del Aconcagua, y allí, en el punto más alto del continente americano, a 6.959 metros sobre el nivel del mar, descubrir el punto G del vértigo. Coger carrerilla y saltar al vacío. Caer caer caer. O flotar en un lago, a los pies de un volcán, al ritmo encendido de las pasiones acuáticas. Cruzar la frontera sin respetar el bigote del aduanero. Aprender que el Pacífico no siempre hace honor a su nombre, pues a menudo los huracanes y los sismos golpean sus islas y litorales. Saltar. Caer. Flotar. Nadar. El movimiento es libertad.
¿Qué es lo que nos frena?
Que se pare el mundo.
Pero el mundo es un circo ambulante que domestica y encierra a sus fieras. Que nadie se escape. Todo debe quedar bien atado. En eso se basa la normalidad. ¿Soy una payasa por querer burlarme de las normas? ¿Por qué no me conformo?
Esto es lo que hay.
Que empiece el espectáculo.
Bilbao es una cuerda floja. Nos vemos obligadas a hacer malabarismos para no rompernos la crisma. Nos arriesgamos porque nos amamos. La soga es invisible hasta que te la echan al cuello. ¿El amor es riesgo? Sed de caricias y una habitación propia.
¿Por qué le damos tanta importancia al juicio ajeno? ¿Por qué me empeño en mostrarme tal y como soy? Mi cuerpo al descubierto. ¿Sin la coraza blindada? No seas imbécil, protégete.
¿No hay otra opción?
-Así es la vida, no puede ser de otra forma
-Moldéala con tus manos
-A veces me da la sensación de que vives fuera de la realidad
-¿No es real nuestro deseo?
-Es una locura
-No quiero amarte a escondidas
-¿Por qué no?
-Porque estamos echando piedras sobre nuestro propio tejado, sé valiente
-No puedo
-Quiero besarte en la calle
-Es una locura
-Quiero que nos expresemos libremente
-No podemos
-Quiero compartir contigo lo que más quieres
-No
Amantes, amigas, cómplices,…
Soy tentadora. Tú eres resbaladiza pero mis dedos ágiles te sacan con facilidad de la concha donde habitas.
Es cuestión de táctica.
Abro la ventana y dejo que la lluvia me salpique la cara.

*<*>*<*>*<*>*<*>*<*>*<*>*<*>*<*>*<*>*<*>*<*>*<*>*
Una poeta sexualmente ambigua y culturalmente híbrida se enfrenta a un ejército de escorpiones-robots programados por el hetero-patriarcado. La intrépida poeta disidente descubre que la única manera de neutralizar el chip envenenado con la información SCP que el enemigo real y simbólico introduce y activa en nuestro organismo, es provocar y mantener la fusión, el vínculo cómplice entre criaturas W, con el objetivo de producir estro-estímulos liberadores: ¿el argumento de una película de ciencia ficción? Existen muchas maneras de enfrentarse simbólicamente a la realidad impuesta. Escribir historias de ciencia ficción es una de ellas. Contar vivencias reales por supuesto es otra manera. Si nos detenemos unas líneas con la intención de analizar el relato poético titulado Fusión, nos percatamos de la importancia que adquiere describir una trayectoria vital y exponer todas sus variables (por muy increíbles e incomprensibles que puedan parecer en un principio) para quien atrapada en el bunker blindado de la imaginería mundial desea liberarse por medio de estrategias expresivas.
Por un lado, nos reconocemos gracias a una serie de variables vivenciales que nos descubren las posibilidades de identidad sns como por ejemplo: poeta, feminista, lesbiana, un híbrido producto de la mezcla de dos o varias culturas, activista disidente, de clase trabajadora,… y por otro nos sorprende la magnitud de cada una de las vivencias variables como el hecho de haber trabajado en una empresa determinada (el periódico Euskaldunon Egunkaria, en mi caso) en el momento en que ocurrió un suceso determinante (su cierre y la detención de algunos profesionales del medio). La vida es un cúmulo de causalidades que nos marcan inevitablemente. Si yo no hubiera estado trabajando en ese periódico en ese preciso momento tal vez no hubiera viajado a Chile ni hubiera conocido a n. a quien pude contar el motivo de mi viaje, con quien pude desatar el nudo que me oprimía el estómago, el miedo, la sensación de estar viviendo una pesadilla o una historia de ciencia ficción inventada por mi misma en un estado de parálisis y confusión. Por eso digo que el intercambio de información estro-estimulante afecta a nuestra salud, ¿quién no ha tenido alguna vez la sensación de estar volviéndose loca, de que la estructura que sostiene el edificio de nuestros principios se tambalea cuando una no acierta a desenmascarar las verdades ocultas en la maraña de los múltiples sucesos vitales, cuando no existe nadie que nos de su apoyo cómplice, que nos de una respuesta válida para salir del laberinto? La fusión es vínculo, complicidad y apoyo mutuo, las personas portadoras y representantes del Ideograma W nos asociamos y colaboramos ideológicamente. El Ideograma W es una ventana abierta, es la salida del laberinto.
En la época en la que viajé a Chile yo vivía el lesbianismo (variable vivencial que contiene múltiples vivencias variables) no únicamente como una opción sexual sino también como una opción política, una actitud vital y vitalista contra las normas hetero-patriarcales. Pensaba, y en cierta medida lo sigo pensando aunque con matices –las mujeres y las lesbianas hemos sido adoctrinadas en este sistema y a veces nuestra conducta dibuja esquemas similares a los trazados por la mano del patriarca- que el lesbianismo es una práctica sexual y política liberadora. Desde luego, conocer a n. fue liberador para mí, su complicidad me ayudó a neutralizar el efecto del veneno del robot-escorpión, el cual se agudizaba en la soledad de mis pesadillas nocturnas. Las personas de confianza y los espacios de confianza nos acogen y nos protegen cuando el cazador acecha. La práctica de la Estro-Estimulación se ejercita con esas personas y en esos espacios de confianza. Sin embargo es difícil que esa práctica se mantenga como una constante, es difícil conseguir que la ilusión de fusión acogedora y duradera consiga neutralizar el efecto del veneno. ¿Por qué? Nos exponemos a un sinfín de peligros. El Sentido Común Patriarcal consigue que dudemos de nosotras mismas y de nuestras iguales, diseña y construye para nosotras un mundo que se asemeja a un bunker de sensaciones blindadas, un mundo que percibimos no como espacio de confianza sino como un espacio de riesgo donde reina la violencia. Llegamos a creer que el mundo, que la vida es un Valle de Lágrimas, y que no puede ni debe ser de otra manera. Se nos olvida que las musas del bosque existen. Que somos muchas las personas que deseamos percibirnos y expresarnos libremente. Nuestros cuerpos inteligentes son portadores de toda la información necesaria para nutrir a esa criatura sensible y comunicativa que desea el bienestar. Se nos olvida que nuestra supervivencia depende directamente de nuestra red de información y de comunicación.

Pinturas>> HABIBI, CONCHA: Artista afincada en Valencia. Su estudio de pintura es un lugar donde los colores hablan por sí solos. En mi opinión, es una de las artistas que capta con más audacia el vínculo entre mujeres. Y que retrata con extrema pasión las relaciones desnudas de los cuerpos en movimiento.