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^^ ESTRO ESTIMULACIÓN >> ainhoa güemes
la expresión del Ideograma W contra el Sentido Común Patriarcal

07/02/2008 GMT 1

{ESTRO ESTIMULACIÓN} La expresión del Ideograma W contra el Sentido Común Patriarcal

ainhoaguemes @ 10:19

*Trabajo de Investigación}

Ainhoa Güemes Moreno

Master en Igualdad de mujeres y hombres

Universidad Pública Vasca

w.jpg

ESTRO-ESTIMULACIÓN

la expresión del Ideograma W

contra el Sentido Común Patriarcal

un ensayo poético

un deseo hecho materia

un descubrimiento político y sexual

************************

esta es una obra

al alcance de quienes intercambiamos estímulos libremente

de quienes nos expresamos con códigos y señales abiertas

a continuación se presentan cada uno de los actos que la componen

y que serán expuestos en los próximos días

estais todas invitadas a mirar, a indagar, a cuestionar,...

>>>índice

{la habitación de las granadas <<< acto 1

{ideograma W <<< acto 2

{escaleras al cielo? <<< acto 3

{estro-estimulación <<< acto 4

{hola, hay alguien

del género lesbiano por ahí? <<< acto 5

{operación escorpión versus fusión <<< acto 6

{polipoéticas en la academia <<< acto 7

{bordear el río o detenerse <<< acto 8

{poesía, píxeles y pasión <<< acto 9

{televisión feminista la caja lista <<< acto 10

estroestimulacion@gmail.com

26/12/2007 GMT 1

acto 9 { ESTRO-ESTIMULACIÓN } la expresión del Ideograma W contra el Sentido Común Patriarcal

ainhoaguemes @ 10:48

estro-ventana-blog.jpg

{poesía, píxeles y pasión  

La poesía, según Adrienne Rich <13>, se hace y se busca en momentos de estrés, en momentos de emergencia, por voces impredecibles, en lugares impredecibles. Da por sentado que la poesía –si es poesía- es liberadora en su esencia; “no la revolución en sí misma, sino una manera de saber por qué ésta debe llegar”. En un artículo que titula Poesía y esfera pública nos hace reflexionar sobre la cuestión del medio mismo de la poesía, el lenguaje; lo que creemos que puede y no puede hacer y de qué manera: “La poesía es pura exploración del lenguaje, una especie de ‘investigación’ lingüística que por su rechazo de las expectativas convencionales es, de manera inherente, subversiva para las estructuras dominantes y opresivas y para la degradación del lenguaje que esas mismas estructuras han producido. La poesía que busca comunicar directamente, más allá o fuera de su dinámica formal, sólo puede confabularse con esta degradación, este empobrecimiento del lenguaje. En esta sucia esfera pública, la poesía no puede pretender contribuir al cambio social a través de métodos de comunicación convencionales o contaminados. El lenguaje, el medio, ‘autónomo y autosuficiente’, debe hacer su trabajo siguiendo sus propios métodos”. Rich entiende que el lenguaje es capaz de expresar intenciones y significados tanto simples como complejos y, más aún, el aspecto físico de nuestras vidas. Y cree que en un país donde las tendencias fascistas innatas, aliadas a las prácticas del mercado ‘libre’, han ido vaciando al lenguaje de su significado, la teoría académica postmoderna tiene que cargar con su propia responsabilidad por su falta de confianza en las palabras y la consiguiente parálisis de la intención.   

La parálisis de intenciones, la falta de confianza en las palabras, en mi opinión, tiene mucho que ver con la organización y la estructura de los medios de comunicación e información masivos, que guiados por las reglas de la sociedad del espectáculo difunden contenidos y códigos portadores del Sentido Común Patriarcal. La superposición absurda y necia de imágenes y discursos repetidos y repetitivos es una de las causas del vaciado de sentido y significado del lenguaje. La sobre-información nada tiene que ver con la producción y el intercambio de mensajes estro-estimulantes. Como ya he explicado en la introducción de este trabajo, el patriarcado es una empresa capitalista que produce en serie y a gran escala palabras e imágenes que dañan nuestra salud. Por medio de ilusiones ópticas programadas el sistema disfrazado de espectáculo coloniza el espacio-tiempo global y consigue limitar nuestra capacidad sensitiva y receptiva. Por el contrario, la onda expresiva estro-estimulante no pretende afectar ni ocupar la totalidad del espacio-tiempo global sino salvaguardar la diversidad y multiplicidad de códigos comunicativos libremente diferenciados. Pero, ¿de qué manera podemos llegar a difundir la información estro-estimulante?, ¿es posible difundir a través de los medios de comunicación de masas las imágenes y las palabras que representan el Ideograma W?

Los medios de comunicación masivos son espacios colonizados por la onda expresiva del SCP. El sistema se apropia de los medios con el objetivo de perpetuarse y expandirse en el tiempo. La denominada sociedad del espectáculo es la máscara que oculta el verdadero rostro del patriarca. Tal y como lo define Guy Debord <14>, el espectáculo es una actividad especializada que habla por todas las demás: la representación diplomática de la sociedad jerárquica ante sí misma, donde toda otra palabra queda excluida. El espectáculo es “el discurso ininterrumpido que el orden presente mantiene consigo mismo, su monólogo elogioso; es el autorretrato del poder en la época de su gestión totalitaria de las condiciones de existencia, y aunque el espectáculo, tomado bajo su aspecto restringido de medios de comunicación de masas, que son su manifestación superficial más abrumadora, parece invadir la sociedad como simple instrumentación, ésta no es nada neutra en realidad, sino la misma que conviene a su automovimiento total”.   

Guy Debord ya nos adelantó en su ensayo La sociedad del espectáculo que “la especialización de las imágenes del mundo se encuentra consumada en el mundo de la imagen hecha autónoma, donde el mentiroso se miente a sí mismo”. Así, el espectáculo en general, como inversión concreta de la vida, es el movimiento autónomo del no-viviente. Este autor afirma que el espectáculo, comprendido en su totalidad, es a la vez el resultado y el proyecto del modo de producción existente, y que bajo todas sus formas particulares, información y propaganda, publicidad o consumo directo de diversiones, el espectáculo constituye el modelo presente de la vida socialmente dominante. Según Debord, la filosofía de la que parte el sistema, en tanto que poder del pensamiento separado y pensamiento del poder separado, jamás ha podido superar la teología por sí misma: “El espectáculo es la reconstrucción material de la ilusión religiosa. La técnica no ha podido disipar las nubes religiosas donde los hombres situaron sus propios poderes separados: sólo los ha religado a una base terrena. Así es la vida más terrena la que se vuelve opaca e irrespirable. Ya no se proyecta en el cielo, pero alberga en sí misma su rechazo absoluto, su engañoso paraíso. El espectáculo es la realización técnica del exilio de los poderes humanos en un más allá; la escisión consumada en el interior del hombre”.   

Como consumidores y consumidoras de los productos que los mass media nos venden, en la medida que aceptamos reconocernos en las imágenes y las palabras que provienen de esas estructuras dominantes, vamos perdiendo la capacidad de comprensión de nuestros propios deseos de expresarnos y percibirnos socialmente. Y acabamos por expresarnos y percibirnos a través de los ojos del amo. Por esta razón es tan necesaria la poesía, porque nos acerca a la verdad, a lo que realmente somos, porque nos habla y nos mira a los ojos, porque nos estimula y hace la vida más respirable. Para vivir, es necesario consumir palabras alentadoras como las que Adrienne Rich nos ofrece: “Cuanto más tiempo existo, cuanta más historia vivo, cuantas más poesías leo y escucho, más cuenta me doy de la acusada dificultad y multiplicidad de nuestro arte, de la absoluta falta que nos hace en estos tiempos y de las responsabilidades éticas y artísticas que nos exige. Quiero la tradición oral en poesía, recordar lo que nos dicen que olvidemos. Quiero el paisaje del campo visual en la página, destruyendo el predecible verso formal. Quiero una poesía que sea fílmica igual que una película puede ser poética, una poesía que sea teatro, representación, voz. Quiero todo lo posible para la poesía. Quiero escribir y leer diferentes tipos de poemas para diferentes urgencias y tipos de placer. Pero también quiero leer, y hacer, poemas que me recuerden por qué la revolución debe llegar. Esta poesía es digna de nuestra más sagrada y profana pasión porque encarna nuestro deseo, lo que podríamos crear, en el difícil mundo alrededor del poema”.  

Es importante dejar claro que los medios de comunicación y las nuevas tecnologías no son incompatibles con la poesía como medio y técnica de expresión. La cuestión clave que quiero plantear para ir finalizando mi exposición es la siguiente: ¿cómo podemos llegar a convertir, por ejemplo, el espacio televisivo contaminado por el virus del SCP en un espacio de representación poética del Ideograma W? Sabemos que la ventana es el vehículo de expresión del Ideograma W, la pantalla del televisor, la pantalla de cine o la del ordenador, en realidad es una ventana abierta, es decir, una representación de los sentidos materialmente percibidos. Esa ventana, que es una extensión del cuerpo, nos transporta en el espacio-tiempo colectivo y nos interconecta con otros cuerpos; nos muestra un horizonte perceptivo que como sensaciones atómicas en movimiento, como una malla de píxeles hace vibrar las ilusiones ópticas estro-estimulantes, que son la materia prima de la imaginación y de la creatividad.    

El Patriarcado, como empresa capitalista, se apropia de la sucesión de códigos, que una vez manipulados, se comercializan y se difunden a través de los medios de comunicación de masas, con el fin de producir en serie y a gran escala contenidos basados en el ideario que lo representa, un ideario que le da sentido y significado, que lo nombra y lo legitima como proyecto civilizador. Luego se trataría de recuperar ese espacio que nos pertenece en los medios de comunicación. Si como Alicia, saltáramos por la ventana, si entráramos en el espejo y dejásemos de mirar desde fuera, entonces seríamos capaces de neutralizar las ondas expresivas del SCP con la información que contienen los códigos estro-estimulantes, los cuales son representaciones materiales de nuestros deseos libremente percibidos.

<13>>> RICH, ADRIENNE. Artes de lo posible; Poesía y esfera pública. Horas y Horas Editorial, Madrid, 2005. 

<14>>> DEBORD, GUY. La sociedad del espectáculo; La separación consumada. Cuad. Likiniano Elkartea.

 

>>>Foto-montaje>> Ainhoa Güemes

 

estro1-blog.jpg

29/11/2007 GMT 1

acto 8 { ESTRO-ESTIMULACIÓN } la expresión del Ideograma W contra el Sentido Común Patriarcal

ainhoaguemes @ 13:45

naranja-estro.jpg

{bordear el río o detenerse    

Virginia Woolf <11> se acercó a la orilla del río con el propósito de reflexionar sobre Las mujeres y la novela. Al igual que muchas otras, lo hizo con la ilusión de seguir las profundas huellas de sus predecesoras y de cobijarse en la sombra de su inmensa atracción. Como nosotras, ella también se preguntaría: ¿y ahora qué?, ¿seguimos bordeando el río o nos detenemos aquí? Se sentó a la orilla del río y aunque sólo se sintió capaz -como ella misma nos confiesa en el primer capítulo de su ensayo Un cuarto propio- de ofrecer una opinión sobre un tema menor, refiriéndose al tema de su tesis: “Para escribir novelas una mujer debe tener dinero y un cuarto propio”, en efecto nos ofreció mucho más que una opinión, nos ofreció una pepita de verdad pura. Compartió con sus lectoras y sus lectores el deseo de ahondar en la verdad. Un deseo y una pepita de melón agujereando su lengua. Así le dio forma y color, y sabor a las palabras y a las imágenes por medio de las cuales nos dibuja el perfil de su personalidad idiosincrásica.   

Me reconozco en sus palabras cuando escribe: “El pensamiento –para darle un nombre más orgulloso del que merecía- había hundido su línea en la corriente. Oscilaba, minuto tras minuto, de un punto a otro entre los reflejos y los yuyos, dejándose levantar y hundir por el agua, hasta –ustedes ya conocen el tironcito- la brusca aglomeración de una idea en la punta del aparejo, y después la subida cautelosa y la cuidadosa atracción. Ay de mí, qué insignificante y pequeño parecía este pensamiento mío en el césped: el pez que un buen pescador restituye al agua para que engorde, y algún día valga la pena cocinarlo y comerlo. Pero por pequeño que fuera, tenía sin embargo esta propiedad misteriosa: restituido a la mente, se transformó de golpe en algo muy interesante y preciso, y al hundirse y dardear y zigzaguear y chisporrotear, promovió tal remolino de ideas que me fue imposible estar quieta”.   

El pensamiento aflora en forma de imágenes, y nos empuja a escribir para comprender, por muy arriesgada que resulte la materialización de esas imágenes en palabras. La tesis que defiendo, es decir, que existe la posibilidad de neutralizar la onda expansiva del SCP sin hacer uso de la violencia mediática sino difundiendo información estro-estimulante que nos reconforte y nos ilusione, es una tesis difícil de abordar y exponer públicamente, por el increíble esfuerzo y el compromiso que supone argumentar y defender una tesis que parte de la deconstrucción del lenguaje patriarcal por medio de un lenguaje poético: (“¿Quién medirá el calor y la violencia de un corazón de poeta, arraigado y envuelto en el cuerpo de una mujer?”). Resulta difícil para quien es poeta cobijarse en la construcción patriarcal del lenguaje. Woolf pensaba que el hecho de que una mujer maldiga una biblioteca famosa es asunto del todo indiferente a la biblioteca famosa. No estoy tan segura. Los actos nos llevan a otros actos, que nos muestran otras salidas. Necesitamos entrar en esa biblioteca y descubrir lo que nos oculta con más urgencia que nunca. Nos urge escribir y difundir las ideas, las imágenes y las palabras que nos estimulan si no queremos perder la memoria que teje nuestra historia. Si vemos que la belleza del mundo está a punto de perecer, si tenemos partido el corazón, si la angustia nos paraliza, si la falta de conocimiento nos debilita, por qué razón no producir y difundir mensajes positivos, por qué no pintar los muros de las ciudades con mensajes esperanzadores. Las calles, las bibliotecas, las universidades, las casas de cultura, los cines, los medios de comunicación son espacios públicos que nos pertenecen. Pero qué insignificante y pequeño parece este pensamiento. Más bien diríamos: ¡qué utópico es!  

Merodeando por los recovecos de la habitación de Virginia Woolf, he encontrado algunas piezas de este puzzle en forma de tesis: ¿qué habían estado haciendo nuestras antepasadas para resistir?, ¿qué hizo la propia Virginia Woolf para soportar las crisis nerviosas que le llevaron al suicidio en 1941? La vida para esta escritora era un asunto duro: “Se necesita una piel de elefante que precisamente una no tiene”. Durante las crisis su cabeza era golpeada por corrientes oníricas. Veía un mundo pesadillesco de histeria, desesperación y violencia. Experimentaba significativos altibajos anímicos. En realidad, su existencia estuvo marcada por acontecimientos de enorme carga emocional. Su mente se anudaba, sufría despersonalización, lentitud del pensamiento e ideación, pesimismo, desesperanza, ideas recurrentes de suicidio, horror a la soledad e hipersensibilidad extrema, desamparo, incapacidad de vibrar con el medio, autocrítica despiadada, sentimientos de culpa infundados e imposibilidad de centrarse en la lectura y escritura: “Te hundes en el pozo y no hay nada que te proteja contra el asalto de la verdad. Allí abajo no puedo escribir ni leer; sin embargo, existo, soy”. Virginia Woolf sufría extravagantes intensidades de percepción. Ella estaba convencida de que no estaba enferma. Ella no era una enferma era una superviviente: “¿Cómo voy a adaptarme a las maneras del mundo?”. ¿Cómo adaptarnos a este mundo tan desesperado y tan violento?, ¿y por qué adaptarnos, por qué no construir una sociedad a la medida de las personas?, ¿por qué no imaginar otro mundo?: “El trabajo imaginativo, es como una telaraña ligada muy sutilmente, pero al fin ligada a la vida por los cuatro costados. Basta tirar de la telaraña en los bordes o desgarrar el centro para recordar que esas telas no han sido tejidas en el aire por seres incorpóreos, sino que son el trabajo de criaturas dolientes, y que están ligadas a cosas burdamente materiales, como la salud y el dinero y las casas en que vivimos”.   

¿Por qué no siguió Virginia Woolf bordeando el río?: “Mientras soñaba la ira me arrebataba el lápiz”. A menudo se quejaba de que muchas escritoras escribieran con ira, a la luz de las emociones, no a la luz de la verdad: “Vivir una vida libre en Londres en el siglo XVI tiene que haber significado para una mujer que era también un poeta y un dramaturgo una tensión nerviosa y un dilema que bien pudieron matarla. Si hubiera sobrevivido, todo lo escrito por ella hubiera sido retorcido y deforme, fruto de una forzada y mórbida imaginación. Aquella mujer, que nació con el don de la poesía en el siglo dieciséis, era una mujer desdichada, una mujer en lucha consigo misma. Todas las condiciones de su vida, todos sus propios instintos, eran hostiles al estado mental necesario para libertar el contenido de su cerebro. Pero ¿cuál será el estado mental más propicio al acto de creación? ¿De qué alimentamos a las mujeres que son artistas? Es harto evidente que aun en el siglo XIX la mujer carecía de todo estímulo si quería ser artista. Al contrario, la desairaban, le pegaban, la sermoneaban y la exhortaban. La necesidad de hacer frente a esto y de refutar aquello, tiene que haber torcido su mente y disminuido su vitalidad. Porque otra vez estamos dentro de aquel complejo masculino tan interesante y oscuro que ha influido tanto en el movimiento de la mujer: ese arraigado deseo, no de que ella sea inferior sino de que él sea superior, que lo sitúa no sólo a la cabeza de las artes, sino también cerrando el camino a la política.” Qué genio, qué integridad debió haber requerido la propia Virginia Woolf para hacer frente a toda la crítica, en medio de esa sociedad puramente patriarcal en que vivió, para aferrarse sin retroceder, a las cosas que veía.   

Y nosotras, las poetas del s.XXI, ¿somos capaces de seguir avanzando, de seguir bordeando el río a la sombra de esa inmensa atracción liberadora? Algunas disfrutamos de algunos privilegios como una habitación propia que mantenemos gracias a un trabajo remunerado. Pero el trabajo normalmente precario nos quita el tiempo que requerimos para escribir, porque como se suele decir, de la poesía, del arte no se vive. Aunque hoy más que nunca el arte sea un negocio. Tal vez es más exacto decir que del arte de escribir, de pensar, de comunicar y expresar y exponer las mil y una caras de la belleza sólo viven algunos privilegiados. En las democracias occidentales, en esta esclavitud moderna, la comida y la casa han dejado de ser derechos básicos y se han convertido en artículos de lujo. La precariedad económica y la falta de salud son caras de una misma moneda: ¿quién aprieta las cuerdas?. La tensión angustiosa por sobrevivir a los designios del hetero-patriarcado es una constante que nos impide mantenernos ilusionadas, y las ilusiones son la materia de la creación. Sin embargo, sabemos que no nos conviene promover un análisis que nos considere como víctimas de una dominación. Se trata de percibirnos e imaginarnos a partir de otras coordenadas.   

La antropóloga feminista Mari Luz Esteban <12> cuando formula su Teoría corporal de la acción social e individual hace una apuesta clara por reforzar los mecanismos de empoderamiento de las mujeres ya que en su opinión somos agentes capaces de resistir a las estructuras sociales y reconducir nuestros itinerarios corporales más allá de las intenciones de partida. Puesto que los itinerarios corporales son procesos de autotransformación.   

Las autotransformaciones en sí mismas producen y transportan información estro-estimulante sobre aquellas tácticas y estrategias que nos enseñan cómo provocar un cambio que opere a favor de nuestra salud. Mari Luz Esteban denuncia que la salud no sea ya un patrimonio de todas las feministas porque se ha hiperespecializado, transformándose en un ‘feudo’ de las profesionales sanitarias: “A nivel general se puede afirmar que la salud ha pasado de ser un ámbito crucial en la teoría y la práctica feminista de los años setenta y ochenta, a tener un estatus secundario y al mismo tiempo superespecializado en la década de los noventa y comienzos del nuevo siglo. Todo esto dentro de un proceso general de cambio social y científico, en el que hay que tener en cuenta los avances en la situación social de las mujeres y las transformaciones en las definiciones acerca del ser mujer y el ser hombre; pero también el surgimiento de nuevas ideologías y/o reformulaciones de las anteriores que siguen justificando la subordinación femenina desde la biología y la psicología. Proceso al que el feminismo no se ha adaptado del todo”. Mari Luz Esteban entiende la identidad de género como identidad corporal, en su dimensión performativa y en su potencialidad de empoderamiento. En el artículo titulado El Estudio de la Salud y el Género: Las Ventajas de un Enfoque Antropológico y Feminista, aboga por un diálogo entre disciplinas y perspectivas de análisis que sirva para articular y poner en discusión posiciones y puntos de vista diferentes, desde la idea de que sólo así podremos avanzar en la búsqueda de nuevas preguntas e hipótesis de investigación, y en la identificación de los distintos elementos que hacen que perduren las desigualdades sociales de aquellos grupos que cuentan con menores oportunidades y recursos en función de su clase social, género, etnia u otras variables.   

Según Mari Luz Esteban, los dos ejes centrales del quehacer feminista a lo largo de las últimas décadas, con efectos directos en el ámbito de la salud han sido la denuncia de la naturalización social de las mujeres, así como la distinción de los conceptos de sexo y género. Cuando habla de naturalización se refiere a una percepción absolutamente esencialista y biologicista del cuerpo humano, sobre todo de ciertos cuerpos, que afecta a distintos grupos y lleva implícita su marginación social y anula toda posibilidad de cambio. Esta argumentación determinista surge en Occidente, concretamente en la sociedad capitalista, burguesa y colonial: “Se constituye así un nuevo sistema de poder y dominación inscrito en el cuerpo y la biología”. Desde su punto de vista, los mal llamados ‘sesgos de género’, que suelen caracterizar la práctica médico-sanitaria (y también la antropológica), tienen que ver en la mayoría de los casos con la perpetuación de ópticas deterministas y biologicistas de la realidad de las mujeres que suelen permanecer invisibles. Se trata de formulaciones negativas de la salud que definen a las mujeres como las ‘otras’, las ‘vulnerables’, las ’patológicas’. Pero la salud de los hombres está también de alguna manera naturalizada e invisibilizada, ya que sus especifidades no están suficientemente estudiadas ni explicadas y se toman como naturales e inevitables. En los años 90 se da un paso más en la re-defenición del concepto de género y surgen nuevas teorías, como la preformativa. Así, autoras como Judith Butler desafían la noción estática de la identidad de género. El género es, para Butler, efecto de un conjunto de normas y prácticas que regulan la identidad e imponen un modelo de heterosexualidad obligatoria, pero las identidades femenina y masculina no son ni uniformes ni inestables, “sino que se encuentran en un permanente proceso de construcción y, por consiguiente, pueden ser resignificadas. El género se convierte en algo que se hace en vez de algo que se es”. Mari Luz Esteban se hace eco de las ideas de Judith Butler y de Robert Connell para defender que ser hombre o mujer es algo que se va configurando no sólo a partir de unos actos, discursos y representaciones simbólicas, sino que tiene una base reflexivo corporal, material, física, preformativa; es decir, que la identidad está absolutamente encarnada. La autora considera que las aproximaciones actuales de la antropología y teoría social del cuerpo están abriendo el camino a un análisis de la experiencia humana, del género y de la salud no biologicista pero tampoco totalmente constructivista, que incorpora la experiencia corporal reflexiva y que permite definir de forma amplia y compleja los circuitos establecidos entre cuerpos, ideologías, relaciones sociales e instituciones.   

La Teoría de la Estro-Estimulación. La Expresión del Ideograma W contra el Sentido Común Patriarcal parte de la idea y de la percepción del cuerpo como organismo inteligente, cambiante y transformador, que diverge y converge entre variables vivenciales y vivencias variables. Las intersecciones del Ideograma W nos dibujan un cuerpo no estereotipado. La dicotomización del género es una estrategia de control que daña la capacidad sensitiva de nuestro organismo. La onda expresiva del SCP nos informa sobre cómo tenemos que percibirnos y expresarnos dependiendo si nacemos ‘hombre’ o ‘mujer’. Las personalidades idosincrásicas en realidad son códigos y actos de expresión y comunicación que construyen los diversos y múltiples comportamientos y tendencias sexuales de las personas. Al igual que la combinación de letras del abecedario nos ofrece infinitas opciones para escribir una palabra, una frase o una idea, las combinaciones cromosómicas creativamente conjugadas con las múltiples posibilidades expresivas del Ideograma W nos ofrecen infinitas posibilidades de ser y no ser. Las identidades sns son encarnaciones, materializaciones de nuestros deseos vitales.   

Virginia Woolf se suicidó porque sabía que en ese mundo que le había tocado vivir nunca podría llegar a materializar sus deseos. En este siglo que nos ha tocado vivir son muchas las personas que todavía se suicidan por el mismo motivo, que optan por viajar por medio de la muerte a otros lugares soñados donde puedan por fin disfrutar del cuerpo en libertad.   

Me gustaría citar de nuevo a Lynn Margulis cuando dice que la vida es algo más que un simple juego mortal en el que engañar y matar asegura la inyección del gen más espabilado a la siguiente generación. En mi opinión, la vida es un baile de disfraces que nos incita a la seducción, a la provocación y al descubrimiento erótico-intelectual de todos los elementos y los seres con los que nos cruzamos y entrelazamos. La percepción de la gama de colores y el juego de luces espaciales estimula nuestros sentidos y de-generamos en una explosión de sensaciones que nos transportan a través del tiempo, sin otro deseo que experimentar y evolucionar. La vida es un viaje de placer. Por el contrario, este mundo hecho a la imagen del patriarca se asemeja a un bunker blindado. La enfermedad, la falta de salud está directamente relacionada con la asfixia y el bloqueo que sufrimos dentro de esa caja sellada. La práctica de la Estro-Estimulación, en la medida en que nos ayuda a recuperar la libertad de movimiento, de acción y de expresión puede darnos la clave que abre la caja fuerte. Si Virginia Woolf no se hubiera sentido atrapada en un mundo asfixiante, si no hubiera estado expuesta a las tensiones, a las imposiciones, a las normas y a las leyes del sistema sexo-género, tal vez nunca hubiera estado expuesta a ningún tipo de crisis nerviosa, y quizá no se hubiera suicidado. Como ella misma nos confiesa en sus diarios, odiaba tener que casarse: “Cómo odiaba tener que casarme con un judío –cómo odiaba sus voces nasales y su joyería oriental y sus narices y sus barbas-, qué snob era, puesto que poseen una enorme vitalidad. Pero se vio obligada a contraer matrimonio en 1910, con Leonard Woolf. Qué diferente hubiera sido su vida si además de disfrutar de una habitación propia y de 500 libras al mes hubiera podido convivir y disfrutar del placer intelectual, del erotismo y de la sexualidad con alguna de aquellas mujeres a las que amó y admiró como la magnífica escritora Vita Sackville-West. Si Virginia Woolf se precipitó a las aguas del río Ouse con una pesada piedra en el bolsillo de su abrigo fue porque el desánimo que sentía era abrumador, tan insoportable que le hacía “perder todo poder sobre la palabra”. Estoy convencida de que ese fue el verdadero motivo del suicidio. El suicidio es un acto liberador, y ella ansiaba alejarse del mundo y emprender el viaje hacia un lugar llamado Vida. 

^*^Hacia un lugar llamado Vida 

No quiero establecerme aquí, este no es el lugar

que busco, intento transformarlo pero la madera es más noble

que esos rostros inconexos, no acierto a tallar

el contorno de sus ojos esquivos. 

La parálisis es fiel compañera del miedo:

Vayamos juntas,si nos quedamos aquí perderemos

el rastro; se avecina una tormenta

y la lluvia borrará las huellas en el camino

de arena. 

Si seguimos avanzando llegaremos a tiempo:

momentos de ser, pensar y sentir por nosotras mismas. 

No quiero establecerme en un mundo de repeticiones,

las máscaras ocultan la fuente, la delicada plaza,

los naranjos en flor.                      

Saborea el fruto que te ofrezco, tan amargo y tan dulce,

tan imperfectocomo las formas cambiantes

de una arquitectura salvaje. 

No deseo quedarme aquí, deseo avanzar hacia un lugar llamado Vida. 

Este mundo es una caja metálica fuertemente sellada. 


Quiero salir de aquí.

media-naranja-2.jpg

^^^^^

       fotografía y montaje naranjas enteras

            autora ainhoa güemes

<11>>> WOOLF, VIRGINIA.

Un cuarto propio. Alianza Editorial, Madrid, 2003. 

<12>>> ESTEBAN, MARI LUZ.  

1. Antropología del cuerpo. Género, itinerarios corporales, identidad y cambio. Ediciones Bellaterra, Barcelona, 2004. 

2. El trabajo feminista en el ámbito de la salud. Cuad. Antropol. Soc. n.22, Buenos Aires, 2005. 

3. El estudio de la salud y el género. Las ventajas de un enfoque antropológico y feminista. Salud Colectiva, Buenos Aires, 2006

16/11/2007 GMT 1

acto 7 { ESTRO-ESTIMULACIÓN } la expresión del Ideograma W contra el Sentido Común Patriarcal

ainhoaguemes @ 11:42

{polipoéticas en la academia   

Las Mujeres de la Imprenta, una comunidad formada por encargadas de revisiones editoriales, impresoras, libreras, editoras, archiveras y críticas, feministas y/o lesbianas, que se reunían en Washington D.C. en la década de los 80 y que discutían cuestiones de supervivencia, afirmaban en la primera convocatoria de esas reuniones que la supervivencia del movimiento de las mujeres, como la de cualquier movimiento revolucionario, depende directamente de nuestra red de comunicaciones. En la Conferencia de apertura del Simposio de Estudios Feministas de Literatura en la Universidad de Minnesota, Minneapolis, en el año 1981, la poeta y activista Adrienne Rich <9>  presentó un texto bajo el título Hacia una crítica más feminista en el que daba a conocer la existencia de Las Mujeres de la Imprenta y exponía la idea de que existe una conocida división en la cultura literaria occidental entre el ‘establishment’ literario, que representa valores tradicionales y de clase media, y una ‘vanguardia’ que se ha percibido a sí misma de diversas formas: como algo que desafía ideas y formas arraigadas, que se mofa de las reglas, que destroza el yambo, que publica pequeñas revistas opuestas a la moda del sistema actual. Y que a veces, pero no siempre, la ‘vanguardia’ literaria ha sido también políticamente radical.  

De hecho, no es casualidad que esta poeta y activista colaborara con mujeres que se reunían con el sano objetivo de dinamitar la estructura de un lenguaje poderosamente reaccionario. El flujo de la palabra escrita y hablada es una cuestión de supervivencia para estas revolucionarias: saben que si consiguieran arrebatarles el derecho a expresarse tal y como se perciben permanecerían muertas en vida. Los planteamientos llevados a cabo por Adrienne Rich junto con sus compañeras de imprenta a lo largo de su intensa y larga andadura intelectual son considerados sin duda políticamente radicales dentro de la academia. Pero yo diría que lo más radical es la manera que tiene de expresarlos públicamente. Con la poesía como herramienta de supervivencia nos introduce en la selva de un pensamiento que se niega a ser patriarcalmente civilizado. Es con ella con quien me identifico, en quien me reconozco cuando desatado el temporal ideológico las palabras caen con fuerza desde mi azotea, se golpean contra el suelo asfaltado de lo políticamente correcto y después de un enorme esfuerzo se levantan fortalecidas intensificando así el sentido de su propio significado, intensificando el sentido de lo que deseo contar, de lo que soy y no soy. La letra escrita se desplaza, avanza segura hacia su objetivo pero retrocede ante el buitre que espera que la tinta como la sangre de los cuerpos vencidos termine por enfriarse y agotarse.   

Hay quienes leen lo que las poetas escribimos y callan porque saben que el silencio, la ausencia de respuestas críticas y dinámicas nos lleva al ostracismo, al aislamiento. Hay quien no responde porque aunque quisiera no se atreve a desatar el temporal que como una tormenta de verano se contiene hasta que las nubes negras claman por el peso de su carga y revientan. Por suerte hay quienes nos recuerdan que nuestro empeño por escribir poesía les estimula y les aviva el ánimo. La crítica, todo tipo de crítica, no sólo la literaria, sin duda sirve para que sigamos escribiendo y fortaleciéndonos como personas, como escritoras, como poetas y pensadoras, como ideólogas y activistas, como comunicadoras e informantes, al fin y al cabo como portadoras de un bien común como lo son las palabras estro-estimulantes. Rich nos dice: “Al contemplar la crítica literaria hecha por las feministas universitarias blancas, me sorprendo con frecuencia de la abundancia de lecturas sacadas de las obras de críticos blancos que se citan, y la frecuencia con la que aparece, al mismo tiempo, un tono defensivo, de necesitar argumentar con estos caballeros, de estar todavía enredadas, de alguna manera, en diálogos que sirven para aislar a la feminista como mujer más que para conectarla con una comunidad de mujeres más amplia. Puedo notar también una especie de tensión subterránea; la tensión de intentar llevar alta y con valentía la pancarta del feminismo en un contexto hostil. Conozco esta tensión dentro de mí muy bien, como mujer blanca y de clase media que vivió durante años en un contexto académico heterosexual. Es la tensión de intentar aunar las dos cosas, ser agradable y osada al mismo tiempo, la lucha de las mujeres cuota para no actuar como cuotas. No puedo evitar reconocer cuánto de esto he hecho yo misma, o soy capaz de hacer todavía”. Si extendemos el análisis que hace sobre la labor que desempeñan las feministas especializadas en el campo de la crítica literaria a cualquier otro campo del conocimiento, incluso si lo extendemos a todas aquellas actitudes y actos rutinarios que nos marcan (no sólo a quienes nos consideramos feministas) el ritmo diario en los pasillos y en las aulas de las universidades, podemos constatar que la academia, la universidad, es todavía para el movimiento feminista un espacio a conquistar en el sentido no de colonizar sino de seducir valiéndose si hace falta de los indomables dones que la inteligencia astuta nos ha concedido a quienes somos capaces de ver más allá del horizonte de la miopía generalizada, saltando los muros del sentido común patriarcal.   

Ocurre que una entra en la academia con la cabeza poblada de luces, de motivos atrayentes y razones constatadas por la experiencia, y en la facultad corre el riesgo de ser sometida a un vaciado de cerebro, y de salir de allí pensando que la bombilla de la inteligencia humana está fundida y no responde a razones, ni a motivos, ni a motivaciones, y de que la verdad resbala por la azotea del mundo como agua sucia por las cañerías. En el aula, en ese espacio patriarcalmente ordenado, casi nadie se atreve a levantar la voz de un pensamiento crítico y disidente. Casi nadie desobedece al Gran Saber. El pensamiento crítico y disidente es malsonante y no luce como el bien vestido asentimiento y el bien educado conformismo. La tensión late desaforadamente cuando alguien se atreve a cuestionar el discurso desde la raíz. A mi siempre me ha latido el corazón como si fuera a salirse de su sitio cuando indignada con el Gran Saber proveniente del Gran Púlpito he querido opinar, protestar y decir: oiga usted, a mi no me sirve su discurso porque es producto de una mente hetero-patriarcal y mi código es otro, y no me reconozco en absoluto en ese espejo roto en el que mi imagen aparece deformada. Cuántas veces he tenido que sostener mi débil corazón con la mano para que su genio enfurecido no escupiera tanta rabia contenida. Cuantas veces he transformado la rabia en argumentos que sirvieran al menos para que alguien en el aula pudiera despertar del hastío intelectual gracias a mi empeño por expresarme tal y como soy, tal y como pienso.   

Al igual que Rich quiero pedirle a la gente que se cruza, que diverge y converge en los pasillos y en las aulas de las universidades que considere el estudio y el trabajo intelectual como un recurso potencial y revolucionario que nos ayuda a todas a separar según frase de Lillian Smith, las palabras que nos encadenan de las que nos hacen libres. Que no compre sin criterio en el supermercado intelectual liberal, y que no acepte los parámetros de la investigación académica como algo que proporciona una visión esencialmente completa de las cosas. Según nuestra estimada poeta esto implica intentar desaprender deliberadamente la norma de la universalidad de lo blanco, que es la norma de la cultura de la academia y de la cultura dominante que hay más allá de ella; también, e igualmente, significa intentar desaprender la norma de la heterosexualidad universal. Significa que no atribuiremos a nuestro trabajo una capacidad de inclusión que no tiene, que no nos quedaremos satisfechas con el añadido ritual de un capítulo o un párrafo o una nota a pie de página aludiendo a mujeres negras y/o lesbianas. Y para terminar añade que desafiar la universalidad de lo blanco y de la heterosexualidad implica un proceso tan radical y asombroso como el que atravesamos al desafiar las prácticas y los valores patriarcales.   

Estro-Estimulación. La expresión del Ideograma W contra el Sentido Común Patriarcal es en este sentido un trabajo que desde el lugar que yo he decidido ocupar en la academia, concretamente en la Universidad Pública Vasca, pretende contribuir a desenmascarar y a desarmar una lógica y un discurso que deforma nuestra propia imagen y hace que ideólogas, pensadoras, comunicadoras y poetas nos percibamos y seamos percibidas como si fuéramos ajenas al mundo y a nosotras mismas, como si fuéramos personajes sacados de una película de ficción. Como bien explica Adrienne Rich, algunas de nosotras estamos cada vez más preocupadas por la frustración de que se nos distancie como objetos, quizás, sin ser oídas –al menos de una manera que pueda conducir a la acción. Comparto las palabras de Rich cuando dice no estar convencida de que la poeta sepa necesariamente qué tipo de acción se necesita. De hecho, puede ser la acción la que nos lleve a la poesía, los actos a las palabras, cuando la poeta se identifica con otros y otras, iguales y diferentes a ella, que están intentando transformar un orden opresivo. En uno de los talleres de Las Mujeres de la Imprenta dos lesbianas blancas ciegas, una lesbiana de Puerto Rico, una lesbiana Negra y una lesbiana blanca de clase trabajadora hablaron de su deseo de verse reflejadas y encontrar mujeres como ellas en la literatura. Entonces empezaron a imaginar un lenguaje poético, un lenguaje para la prosa, que estuviera libre de estereotipos –la oscuridad o la claridad de la piel, la discapacidad o la edad, la imagen corporal-  que estuviera más allá de una creación de imágenes helada, reductiva y repetitiva.   

La red de comunicaciones para la supervivencia de nuestro movimiento es una red tejida para ser vista y palpada más allá de los límites del lenguaje oficial y académico, un lenguaje poblado de imágenes heladas, reductivas y repetitivas. El lenguaje poético debe ocupar el lugar que se merece en la academia porque la expresión de la poesía hace que nos comuniquemos desde ese otro espacio más íntimo, más profundo y más cercano a la verdad, un espacio de confianza donde la mutua seducción y el deseo común por saber y conocer activan el intelecto y nos proporcionan las materias primas necesarias para la producción de estro-estímulos. Que ocupen pues las musas las aulas y los pasillos de las universidades.

<9>>> RICH, ADRIENNE.

Sangre, pan y poesía; Hacia una crítica más feminista. Icaria, Barcelona, 2001. 

12/11/2007 GMT 1

^2^ acto 6 { FUSIÓN }

ainhoaguemes @ 10:23

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^Fusión^        

Cavidad y seno. Soy una W contenida en el espacio-tiempo. Siento cada célula, cada protoplasma dotado de vida propia. El cuerpo del patriarca, ¿carne de mi carne? Soy un cuerpo celular disidente. ¿Habrá un sitio para mi y mis prolongaciones nerviosas? ¿Qué posibilidades de supervivencia tengo fuera del gueto? Soy el ave que siempre huye de las jaulas. Soy una célula altamente excitable.   

Eres tentadora. Soy resbaladiza pero tus dedos ágiles me sacan con facilidad de la concha donde habito. Deliciosos cuerpos resbalosos. En una tasca, en Puerto Montt, aquella noche durante nuestra primera cena nos dejamos deleitar con las dimensiones y la textura de las navajas, de las ostras, con la carne blanca y rosada del marisco. La habitación del hotel tenía una gran cristalera con vistas al Pacífico. Pero las mejores vistas eran las interiores: desnuda como una isla en medio del océano me extasiabas con las vistas panorámicas de tu boca.  

Cautivadas por la belleza del paisaje contemplábamos inocentes el mundo. Las horas se deslizaban ligeras por nuestras manos como aquella botella de vino chileno y las empanadas de manzana con mucha canela, esas que tanto juego nos dieron, las que compramos de camino a Hornopirén, un lugar con una vegetación exuberante del cual me ha quedado el sonido cadencioso de la lluvia persistente, el sabor intenso a salmón, las mullidas caricias que compartimos en un colchón de 90, y aquel largo baño que nos dimos hasta que la dueña del hotel nos cortó el agua. De Puerto Montt a Hornopirén, al cruzar el Golfo de Ancud, sucedió algo inesperado: en tu ojo derecho se fundió una bombilla. Perdiste parte de la visión. Sucedió gradualmente, las horas estaban contadas, pronto deberías regresar, tenías que regresar siendo la misma pero ya no eras la misma. El Hemisferio Sur dio un giro a nuestras vidas, en realidad eso era lo que buscábamos, cambiar de posición en el espacio y describir así una nueva trayectoria. Cada una iba por su lado, por su cuenta y riesgo, pero al doblar la esquina nos tropezamos.  

¿Cuáles son las necesidades mínimas para que se produzca la fusión? La fusión nuclear es el proceso que hace que brillen las estrellas. Hacer brillar las estrellas requiere mucha energía. Brillamos como oriónidas en los brazos de la otra. Nos revolucionamos al fundirnos. La pasión es fugaz, hay que saber mantenerse en el punto radiante. No nos lo ponen fácil: “La fusión de dos mujeres es una arquitectura que la civilización ha complicado”. 

Los nubarrones ocultan las estrellas. No es la primera vez que me quedo sola desde que en abril alquilamos este piso. Cada vez que regresas a casa con tu familia me flaquea la voluntad. Me pregunto si serás capaz de acortar la distancia que separa los dos mundos que te dividen. Abro la ventana y dejo que la lluvia salpique mi cara y la tierra de tus cactus. Tormenta de verano. La noche es una boca sensual y fresca. Tu compañía me provoca un placer intenso. La noche es una boca que se lo traga todo. Nervios en el estómago, contracciones en el útero, latidos desaforados. ¿Y si no tienes la suficiente fuerza para enfrentarte al juicio de la gente? Me confiesas que te cuesta mucho afrontar que estás enamorada de una mujer. Nuestra caracola se hace polvo. ¡Es tan delicada! Me confiesas que no quieres que te hagan daño. Sólo me queda la sensación de no poder hallarte en este polvo de arena. Que debes protegerte. La vida es una caracola delicada como nuestro deseo y el mundo, el mundo es un arma cortante. Acércate y acaríciame con las yemas de tus dedos suaves como plumas. Mi cuello espera tu mordisco, mi boca se impacienta con las idas y venidas de tus besos, besos que fluyen como cascadas y caen en los brazos del agua, expuestos a la corriente. Vas y vienes. Yo te espero. La espera es dulce como el maíz y amarga como una escarola. 

Imágenes y palabras impresas en paredes blancas, ideas grabadas en el techo de la conciencia. Enciendo el ordenador. ¿Cuál es la clave? ¿En qué lengua está escrita? Me pregunto por el significado de las palabras amante, amiga, cómplice. La fusión es vínculo. Una membrana me separa y me comunica con el exterior. Soy un sistema bioquímico complejo. “Te complicas demasiado”. Interactuamos pero se corta la conexión. Te fundes conmigo y huyes de mí. ¿Qué puedo hacer? Necesito urgentemente un mensajero fisicoquímico para que traduzca las señales que me envías. “Tú eres lesbiana de toda la vida pero yo no, dame tiempo”. ¿Evolucionamos juntas o nos compramos un armario más grande donde quepamos las dos?  

Quiero salir de aquí y zambullirme en la gran célula originaria.   

Inicio. Apagar equipo. No responde. Me cuelgo. Estoy colgada de ti. Este programa no responde. No respondo al programa. Si pudiera mandar el sistema directamente a la papelera de reciclaje. Lo admito, soy un cuerpo celular disidente.      

Una W y otra W. Una célula crece y se divide. Dos W a la deriva. ¿1+1=2? ¿Cuáles son las necesidades mínimas para que se produzca la fusión? Dos núcleos atómicos se unen para formar uno de mayor peso atómico. El nuevo núcleo tiene una masa inferior a la suma de las masas de los dos núcleos que se han fusionado para formarlo. Esta diferencia de masa es liberada en forma de energía. La energía que se libera varía en función de los núcleos que se unen y del producto de la reacción. El deseo de fusión requiere mucha energía. Tanta como para hacer brillar las estrellas.   

Sin embargo, estamos sumergidas en nuestra propia unidad estructural y funcional. ¿La fusión es una jaula con vistas al mar? ¿Mejor aisladas, solas, sueltas, individuales y separadas? El olor a salitre, tu exquisito sexo nacarado, tu cuerpo inteligente. ¿Cuáles son las condiciones mínimas para que nos mantengamos fusionadas? ¿Qué razones tengo para seguir amándote? Podría enumerarlas: Un pedazo de tela con tu olor. Un olor puede transmitir los pensamientos de un día concreto: ¿estarías pensando en mí? Me excitas me excitas me excitas. Tú eres mi fantasía erótica. La tarde me regala colores intensos, un cielo a ratos azul a ratos gris oscuro, verdes intensos y granates. Ojos azules, boca generosa. Tienes un antojo en la rodilla izquierda. Tus pechos recogidos se revuelven en el sujetador. Te lo suelto y se balancean. Tus manos grandes empujan mi columpio y vuelo vuelo vuelo. Explórame. Quiero gozar contigo.   

Afinemos los sentidos.   

Tus pendientes de cristal verde como caramelos. Tus orejas son dulces como pastelitos de bocado. Tu camisa de seda con hojas estampadas. Tu falda. Tus medias. Mujer de mar. Soy un pez que nada en tu útero. Eres arena fina calentada por el sol de julio. La punta de tu lengua en la punta de mi lengua. La cima de tu deseo es la cima de mi deseo. Roca firme. En tus brazos soy un temblor de tierra.   

Quisiera decirte: No hay nada más revolucionario que la pasión que desbordamos cuando nos deseamos, cuando nos amamos. Vayamos juntas, si nos quedamos aquí paradas perderemos el rastro. Se avecina una tormenta y la lluvia borrará las huellas en el camino de arena. Si seguimos avanzando llegaremos a tiempo: momentos de ser, pensar y sentir por nosotras mismas. No quiero establecerme en un mundo de repeticiones, las máscaras ocultan la fuente, la delicada plaza, los naranjos en flor. Saborea el fruto que te ofrezco, tan amargo y tan dulce, tan imperfecto como las formas cambiantes de una arquitectura salvaje.          

El mundo es una caja metálica fuertemente sellada. Esto es lo primero que pensé una mañana cuando al llegar a la oficina supe que la policía había precintado las puertas del periódico donde por aquel entonces trabajaba. Algunos compañeros fueron detenidos y torturados en comisaría. A raíz de estos sucesos tuve serios percances con mi policía interior, no me sentía segura ni en mi propia cama porque las paranoias y las pesadillas me alteraban el sueño: persecuciones, encerronas,… no conseguía visualizar lugares abiertos, al aire libre. Por el contrario, las habitaciones claustrofóbicas, las celdas y los agujeros sin salida se me presentaban como los únicos escenarios posibles. Necesitaba tomar distancia. Huir.   

Decidí volar a Chile y buscar allí la llave que abre la caja. Septiembre recién estrenaba sus días cuando puse los pies en Santiago. Mi deseo era encontrar cómplices al otro lado del charco que pudieran entender qué me sucedía, con quienes poder compartir mis vivencias más recientes. Pero encontrar cómplices, amigas y amantes en el riesgo y en la rebelión, es como encontrar una aguja en un pajar. O como encontrar un diamante en bruto en una tienda de bisutería. Esta piedra preciosa no puede labrarse sino con su propio polvo, es tan dura que raya los demás cuerpos. Pero nos creemos débiles. No nos tenemos el aprecio que merecemos. Es necesario priorizar nuestros deseos y desordenar lo ordenado desordenar lo ordenado desordenar lo ordenado. Me lo repetía como una cantinela, hasta que la tenacidad dio resultado. Por fin lograba soñar con el mar. Una noche mientras dormía tuve una pesadilla que al momento se tornó esperanza: Estaba atrapada en un moderno centro comercial y escapaba de una especie de policía-robot que intentaba alcanzarme con unos brazos largos y mecánicos. Por suerte, un amigo me tendió sus manos y me ofreció dos hermosas estrellas marinas. Recuperé la placidez nocturna y las ganas de soñar despierta.   

El ajetreo y la gente me obligaron a pensar en la táctica y la estrategia a seguir. Me entrené con los veteranos conductores de autobuses de Santiago: o espabilas o acabas pegada a la goma de las ruedas. Le tomé el pulso al atrevimiento, segura de poder agarrarle a la salvaje utopía por la cola. El primer paso lo di en un Caber-Café de la Alameda. En un buscador escribí: Lesbianas and Chile. En la pantalla del ordenador aparecieron relucientes las letras de un local llamado `El Salón de las Preciosas´. Perfecto. Tenía la mochila cargada de intenciones subversivas y las estrellas de mar guardadas en el bolsillo. Ya no había quien me parara.      

Antes de volar sobre los Andes mi relación de pareja había tocado fondo. Me enamoré de i. antes de cumplir los veinte. Sentí un placer profundo que nace en las paredes del útero y corre como una yegua al ritmo acelerado de la sangre que se derrama generosa por todo el cuerpo como lava de volcán. Casi nueve años de convivencia. Toda una vida. Nada es para siempre. La ruptura desgarra pero también libera. La inteligencia de la serpiente nos enseña a mudar de piel, y fortalecer así nuestra individualidad.   

La geografía del deseo es variable, extensa, imposible de abarcar con el movimiento de un dedo dirigido a un solo punto. Con la mano tracé una línea, consciente de que nada es exactamente como imaginamos sino más increíble aún, porque lo material supera con creces a lo virtual. Al doblar la esquina me encontré contigo. Una aguja en un pajar. Un diamante en bruto. Tú estabas dispuesta a sorprenderme, a derribar muros de hormigón armado, con toda la fuerza que generan la corriente continua, la corriente alterna, la corriente eléctrica y la conexión de neuronas nada se nos podía resistir.   

La masa de materia fluida se mueve en una dirección determinada, en nuestro caso, contracorriente, por ser dos mujeres dispuestas a amarse. La corriente continua fluye siempre en la misma dirección pero la intensidad con la que fluye es generalmente variable. Depende del ánimo, y también de los obstáculos y las trampas que nos tienden en el camino. La corriente alterna es de intensidad variable, y cambia de sentido al pasar la intensidad por cero. Subidas y bajadas. Lo normal. La corriente eléctrica te pone los pelos de punta y la piel de gallina, es un columpio de energía que activa y regenera las células, los tejidos y todos los órganos. Si añadimos este polvorín de materia y energía a la mezcla explosiva que resulta de conectar las neuronas, el estallido es alucinante. La explosión es la liberación de una gran cantidad de energía encerrada en un volumen relativamente pequeño, que produce un incremento violento y rápido de la presión, con desprendimiento de calor, luz y gases. Todo esto se acompaña de estruendo y rotura violenta del recipiente en el que está contenida la energía. El origen de ésta puede ser térmico, químico o nuclear. ¡Una bomba! ¡La revolución de un mundo que por fin estalla para mostrar la vida en toda su forma, en todo su color, en todo su esplendor como el capullo de la flor cuando se abre!    Terca, rebelde, orgullosa me paseaba por la Plaza de la Moneda. Cara o cruz. No nos dan opción. Ningún héroe de los que por aquí ha desfilado va a arriesgar nada por nosotras. No hay salvadores. Ni falta que hace. No quiero que nadie me salve. Objetivo: Armarse de valor y salir del bunker blindado. La llave maestra es una misma.   

Deambulaba por las calles de Santiago de Chile, concentrada en la tarea de diseñar una táctica y una estrategia acertadas. Hasta que un día vislumbré unas caderas sensuales que agitaban un cuerpo maduro y espigado. El contorno de tu vientre es lo primero que me atrajo de ti. Un lecho de plumas. Imaginé un arrecife en tu útero, a flor de agua. Sentimientos a flor de piel. Se valiente, me dije, la llave es el deseo que te inspira esta mujer, respira hondo, te esperan sus brazos abiertos, sus generosos labios, su espléndida sonrisa. Respira hondo y lánzate.   

Al borde de un precipicio, en el regazo de la Araucanía, nos dejamos acunar por los brazos de la niebla. Le tomaste el pulso al atrevimiento. Te adelantaste. Me dijiste que me acercara. Y diste el gran salto:        -Me pareces muy atractiva –Escuché con emoción tus palabras que sonaban como las notas de una canción originaria y primitiva.  

La niebla se evaporó. La tierra volcánica del Hemisferio Sur encendió nuestra pasión. En el bosque de araucarias, la niebla te hizo ver, te invitó a escuchar otra sinfonía. Posé mi cuerpo sobre la roca para sentir los latidos del útero. ¡Qué precipicio de sensaciones!           

Aterrizaje forzoso. Volviste a casa medio ciega. Los médicos no consiguieron dar con la causa que te provocó la pérdida temporal de visión. La ceguera te duró algo más de un mes, hasta que decidiste correr la cortina para ver filtrarse de nuevo la luz. La amplia gama de colores se fue mezclando con el revoltijo de sensaciones que te había dejado el viaje a Chile.       

Las sensaciones se van transformando en riachuelos de sentimientos claros que desembocan en el océano abierto del pensamiento:       

-¿Qué estás pensando?  

Esta es una pregunta que nos hacemos a menudo la una a la otra queriendo abarcar, con la mirada fija en un solo punto, toda la amplitud del territorio que acabamos de descubrir juntas. Un territorio apenas explorado donde nuestros cuerpos indomables rompen las corazas impuestas y se transmutan. Es como preguntar: ¿Y ahora qué? ¿Seguimos bordeando el río o nos detenemos aquí? Entonces me vienen a la cabeza las palabras de Adrianne Rich: “La fusión de dos mujeres es una arquitectura que la civilización ha complicado”. Entonces busco una manera de responderte, y te respondo:       

-Pienso en ti y en mí, en el curioso binomio que formamos, y me pregunto qué es lo que nos une…   

Pero esta es una respuesta torpe, en realidad quisiera decirte que este deseo hay que cuidarlo y mimarlo como a una criatura recién nacida. A falta de palabras te miro y espero que descubras estos pensamientos desnudos y acurrucados en mis ojos, pensamientos que se despiertan de la modorra y se expresan con la mirada. Una mirada que se muestra firme para alertarte de los peligros, de la tormenta que se avecina, de las arenas movedizas del inconsciente, de la ignorancia, de la crueldad y la violencia a las que estamos expuestas. Esta civilización está estructurada sobre los huesos de un esqueleto diabólico, somos presas del gran sadismo y de un sutil sadismo.   

Somos mujeres y nos deseamos mutuamente, por lo que estamos condenadas a no existir. Nos temen porque nos amamos, y harán rodar nuestras cabezas, exquisito manjar servido en la mesa de los perversos vicios. Nos chuparán los ojos, pero las gargantas jadeantes no saciarán su sed. La sequía dura ya milenios. A pesar de todo quisiera animarte a seguir avanzando. El agua, la fuente eres tú, soy yo, es la vida, la corriente, los ríos. Sigamos avanzando juntas porque la complicidad nos fortalece y nos lanza veloces como cohetes al espacio vital donde crecen libres todas nuestras criaturas.    

Es cierto que la fusión de dos mujeres es una arquitectura que la civilización ha complicado. Nos distanciamos. Somos duras y quebradizas como el ámbar. En los momentos de angustia intento huir desesperadamente, y me retuerzo igual que una mosca se retuerce al sentir sus alas presas en la pegajosa resina. El deseo se va desvaneciendo y me cuesta expresar todo lo que siento, las sensaciones se lanzan en plancha sobre mi cuerpo inmóvil. Quiero hablar de la distancia que separa lo que tú imaginas de lo que yo imagino. La distancia que nos separa es una cuerda tensa. Tiramos de los extremos y vamos agotando la capacidad de amarnos, la caracola se hace polvo en las manos. Se desata el temporal, y ya sólo queda decidir si eres tú o soy yo quien suelta el timón. La barca se bambolea, mis piernas tiemblan, me golpeo y caigo. Me debilito, estamos a punto de naufragar. Nuestra caracola se hace polvo. ¡Es tan delicada! Sólo me queda la sensación de no poder hallarte en este polvo de arena.   

Silencio.   

La imagen de tus pezones estimula mis sentidos tan dulcemente como el canto del silencio. Tu pezón silencioso posado en mis labios. Con un guiño, con un ligero gesto me sacas del abismo, del laberinto en el que ando perdida dando vueltas alrededor de mi propio eje sin encontrar el equilibrio.     

Me despedí de Chile a finales de enero. La experiencia alteró los elementos de mi personalidad. Cuando regresé de aquel viaje, como tú yo tampoco era la misma. Es una gran ventaja no concebir la identidad como algo fijo, inmutable. La libertad es movimiento, desplazarse por puro placer: subir a la cumbre del Aconcagua, y allí, en el punto más alto del continente americano, a 6.959 metros sobre el nivel del mar, descubrir el punto G del vértigo. Coger carrerilla y saltar al vacío. Caer caer caer. O flotar en un lago, a los pies de un volcán, al ritmo encendido de las pasiones acuáticas. Cruzar la frontera sin respetar el bigote del aduanero. Aprender que el Pacífico no siempre hace honor a su nombre, pues a menudo los huracanes y los sismos golpean sus islas y litorales. Saltar. Caer. Flotar. Nadar. El movimiento es libertad.  

¿Qué es lo que nos frena?  

Que se pare el mundo.   

Pero el mundo es un circo ambulante que domestica y encierra a sus fieras. Que nadie se escape. Todo debe quedar bien atado. En eso se basa la normalidad. ¿Soy una payasa por querer burlarme de las normas? ¿Por qué no me conformo?   

Esto es lo que hay.   

Que empiece el espectáculo.   

Bilbao es una cuerda floja. Nos vemos obligadas a hacer malabarismos para no rompernos la crisma. Nos arriesgamos porque nos amamos. La soga es invisible hasta que te la echan al cuello. ¿El amor es riesgo? Sed de caricias y una habitación propia.    

¿Por qué le damos tanta importancia al juicio ajeno? ¿Por qué me empeño en mostrarme tal y como soy? Mi cuerpo al descubierto. ¿Sin la coraza blindada?   No seas imbécil, protégete.   

¿No hay otra opción?    

-Así es la vida, no puede ser de otra forma   

-Moldéala con tus manos   

-A veces me da la sensación de que vives fuera de la realidad  

-¿No es real nuestro deseo?  

-Es una locura   

-No quiero amarte a escondidas   

-¿Por qué no?  

-Porque estamos echando piedras sobre nuestro propio tejado, sé valiente  

-No puedo  

-Quiero besarte en la calle   

-Es una locura  

-Quiero que nos expresemos libremente   

-No podemos   

-Quiero compartir contigo lo que más quieres   

-No    

Amantes, amigas, cómplices,…

Soy tentadora. Tú eres resbaladiza pero mis dedos ágiles te sacan con facilidad de la concha donde habitas.   

Es cuestión de táctica.  

Abro la ventana y dejo que la lluvia me salpique la cara.

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Una poeta sexualmente ambigua y culturalmente híbrida se enfrenta a un ejército de escorpiones-robots programados por el hetero-patriarcado. La intrépida poeta disidente descubre que la única manera de neutralizar el chip envenenado con la información SCP que el enemigo real y simbólico introduce y activa en nuestro organismo, es provocar y mantener la fusión, el vínculo cómplice entre criaturas W, con el objetivo de producir estro-estímulos liberadores: ¿el argumento de una película de ciencia ficción? Existen muchas maneras de enfrentarse simbólicamente a la realidad impuesta. Escribir historias de ciencia ficción es una de ellas. Contar vivencias reales por supuesto es otra manera. Si nos detenemos unas líneas con la intención de analizar el relato poético titulado Fusión, nos percatamos de la importancia que adquiere describir una trayectoria vital y exponer todas sus variables (por muy increíbles e incomprensibles que puedan parecer en un principio) para quien atrapada en el bunker blindado de la imaginería mundial desea liberarse por medio de estrategias expresivas.   

Por un lado, nos reconocemos gracias a una serie de variables vivenciales que nos descubren las posibilidades de identidad sns como por ejemplo: poeta, feminista, lesbiana, un híbrido producto de la mezcla de dos o varias culturas, activista disidente, de clase trabajadora,… y por otro nos sorprende la magnitud de cada una de las vivencias variables como el hecho de haber trabajado en una empresa determinada (el periódico Euskaldunon Egunkaria, en mi caso) en el momento en que ocurrió un suceso determinante (su cierre y la detención de algunos profesionales del medio). La vida es un cúmulo de causalidades que nos marcan inevitablemente. Si yo no hubiera estado trabajando en ese periódico en ese preciso momento tal vez no hubiera viajado a Chile ni hubiera conocido a n. a quien pude contar el motivo de mi viaje, con quien pude desatar el nudo que me oprimía el estómago, el miedo, la sensación de estar viviendo una pesadilla o una historia de ciencia ficción inventada por mi misma en un estado de parálisis y confusión. Por eso digo que el intercambio de información estro-estimulante afecta a nuestra salud, ¿quién no ha tenido alguna vez la sensación de estar volviéndose loca, de que la estructura que sostiene el edificio de nuestros principios se tambalea cuando una no acierta a desenmascarar las verdades ocultas en la maraña de los múltiples sucesos vitales, cuando no existe nadie que nos de su apoyo cómplice, que nos de una respuesta válida para salir del laberinto? La fusión es vínculo, complicidad y apoyo mutuo, las personas portadoras y representantes del Ideograma W nos asociamos y colaboramos ideológicamente. El Ideograma W es una ventana abierta, es la salida del laberinto.   

En la época en la que viajé a Chile yo vivía el lesbianismo (variable vivencial que contiene múltiples vivencias variables) no únicamente como una opción sexual sino también como una opción política, una actitud vital y vitalista contra las normas hetero-patriarcales. Pensaba, y en cierta medida lo sigo pensando aunque con matices –las mujeres y las lesbianas hemos sido adoctrinadas en este sistema y a veces nuestra conducta dibuja esquemas similares a los trazados por la mano del patriarca- que el lesbianismo es una práctica sexual y política liberadora. Desde luego, conocer a n. fue liberador para mí, su complicidad me ayudó a neutralizar el efecto del veneno del robot-escorpión, el cual se agudizaba en la soledad de mis pesadillas nocturnas. Las personas de confianza y los espacios de confianza nos acogen y nos protegen cuando el cazador acecha. La práctica de la Estro-Estimulación se ejercita con esas personas y en esos espacios de confianza. Sin embargo es difícil que esa práctica se mantenga como una constante, es difícil conseguir que la ilusión de fusión acogedora y duradera consiga neutralizar el efecto del veneno. ¿Por qué? Nos exponemos a un sinfín de peligros. El Sentido Común Patriarcal consigue que dudemos de nosotras mismas y de nuestras iguales, diseña y construye para nosotras un mundo que se asemeja a un bunker de sensaciones blindadas, un mundo que percibimos no como espacio de confianza sino como un espacio de riesgo donde reina la violencia. Llegamos a creer que el mundo, que la vida es un Valle de Lágrimas, y que no puede ni debe ser de otra manera. Se nos olvida que las musas del bosque existen. Que somos muchas las personas que deseamos percibirnos y expresarnos libremente. Nuestros cuerpos inteligentes son portadores de toda la información necesaria para nutrir a esa criatura sensible y comunicativa que desea el bienestar. Se nos olvida que nuestra supervivencia depende directamente de nuestra red de información y de comunicación.   

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 Pinturas>> HABIBI, CONCHA: Artista afincada en Valencia. Su estudio de pintura es un lugar donde los colores hablan por sí solos. En mi opinión, es una de las artistas que capta con más audacia el vínculo entre mujeres. Y que retrata con extrema pasión las relaciones desnudas de los cuerpos en movimiento. 

09/11/2007 GMT 1

^1^ acto 6 { ESTRO-ESTIMULACIÓN } la expresión del Ideograma W contra el Sentido Común Patriarcal

ainhoaguemes @ 11:58

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{operación escorpión versus fusión